Desde el mirador de la montaña, una guerrera de actitud contemplativa sintió el viento rozar su rostro y cabello mientras esperaba al otro lado de la nada y escuchaba una voz que decia: "ni en las guerras de los Balcanes alguien sintió un abrazo tan profundo"... En ese momento dejé de verla, para ser ella, sentir la caricia de una sombra de calor que me rodeó por la espalda y me dejó saber que podía respirar de nuevo.
En medio de un evento corporativo, encontré un ángulo de vista donde la arquitectura del lugar en que me hospedaba me hacía sentir que tenía una playa o que este hotel se levantaba entre aguas turquesa; allí cuando terminaba la estadía, en medio de la logística de transporte que llevaría a algunos compañeros a casa, encontré mientras caminaba al parqueadero 3 tarros de tinta que hábilmente recogí y cuando me dirigía a retirar la maleta de la habitación fueron detectados por la mirada curiosa de mi jefe que husmeaba sin disimulo mis manos y entonces decidió preguntar: -... ¿Y eso? ... - ¡Encontré tinta para la alegría! Voy a la habitación por mi maleta y salimos, respondí. Él, con molestia y poco interés dice: - No sé que vas a hacer, no puedes llevar todo eso, sabes que queda muy poco espacio, nos vamos ya. Se dio la vuelta y yo me acerqué corriendo a ver la ocupación de las vans, en verdad no sabía cómo iba a caber allí, (por un momento pensé en pr...
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