En medio de un evento corporativo, encontré un ángulo de vista donde la arquitectura del lugar en que me hospedaba me hacía sentir que tenía una playa o que este hotel se levantaba entre aguas turquesa; allí cuando terminaba la estadía, en medio de la logística de transporte que llevaría a algunos compañeros a casa, encontré mientras caminaba al parqueadero 3 tarros de tinta que hábilmente recogí y cuando me dirigía a retirar la maleta de la habitación fueron detectados por la mirada curiosa de mi jefe que husmeaba sin disimulo mis manos y entonces decidió preguntar: -... ¿Y eso? ... - ¡Encontré tinta para la alegría! Voy a la habitación por mi maleta y salimos, respondí. Él, con molestia y poco interés dice: - No sé que vas a hacer, no puedes llevar todo eso, sabes que queda muy poco espacio, nos vamos ya. Se dio la vuelta y yo me acerqué corriendo a ver la ocupación de las vans, en verdad no sabía cómo iba a caber allí, (por un momento pensé en pr...
Cerrar los ojos en presencia de minerales, plantas, estampas y cartas.

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